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Iglesia ortodoxa

1 INTRODUCCIÓN

Iglesia ortodoxa, denominación de una de las tres grandes comunidades o iglesias vinculadas al cristianismo (las otras dos son la Iglesia católica y las iglesias protestantes surgidas tras la Reforma). La Iglesia ortodoxa comparte una continuidad histórica con las comunidades cristianas del Mediterráneo oriental. Su gran expansión se debió a la labor de grupos misioneros que viajaron por toda la zona oriental de Europa. La palabra “ortodoxo” (del griego, 'creencia correcta') implica una seguridad en relación con la fe apostólica. La Iglesia ortodoxa también ha establecido comunidades en Europa occidental, América y, en épocas más recientes, en África y en Asia. Cuenta con más de 250 millones de fieles repartidos por todo el mundo.

2 ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN

La Iglesia ortodoxa constituye una comunidad de iglesias independientes. Cada una es autocéfala, es decir, está gobernada por su propio obispo. Todas ellas comparten la misma fe, los mismos principios de organización y política eclesiástica, y una misma tradición litúrgica. Se diferencian únicamente por la lengua utilizada en el culto. El obispo que desempeña la jefatura de cada iglesia puede ser un patriarca, un metropolitano o un arzobispo (cada uno de los cuales preside los sínodos episcopales, que constituyen la más alta autoridad canónica, doctrinal y administrativa en cada iglesia). Entre las distintas iglesias ortodoxas existe un orden de precedencia, determinado en mayor grado por la historia que por su número de fieles.

2.1 Patriarcado de Constantinopla

Al patriarca de Constantinopla (actual Estambul, Turquía) le corresponde el honor de tener una cierta primacía sobre los restantes. Tal hecho se debe a la condición de capital del Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino que la ciudad tuvo desde el 330 hasta 1453 y a haber sido el centro del cristianismo oriental durante dicho periodo. Sus derechos canónicos fueron definidos en el I Concilio de Constantinopla (381) y en el Concilio de Calcedonia (451). Durante el siglo VI también asumió el título de patriarca ecuménico. Sin embargo, ni en el pasado ni en la actualidad, su autoridad se ha podido comparar con la que ejercía el papa en Occidente. El patriarca no posee poderes administrativos sobre su propio territorio (o patriarcado), no se contempla su infalibilidad y su posición sólo supone una primacía entre sus iguales (las demás iglesias ortodoxas reconocen su figura en la preparación de consultas y concilios panortodoxos). La autoridad del patriarca de Constantinopla se extiende sobre las pequeñas, y cada vez más escasas, comunidades griegas de Turquía; sobre las diócesis que existen en las islas griegas y en el norte del país; sobre las numerosas comunidades griegas de Estados Unidos, Australia y Europa occidental; y, por último, sobre la Iglesia autónoma de Finlandia.

2.2 Patriarcados melquitas

Existen otros tres antiguos patriarcados de la Iglesia ortodoxa que deben su alto rango a su distinguido pasado. Son los denominados patriarcados melquitas: el de Alejandría (en Egipto), el de Damasco (en Siria, que aún ostenta el antiguo título de patriarcado de Antioquía) y el de Jerusalén. Los patriarcas de Alejandría y de Jerusalén hablan griego; el patriarca de Antioquía está a la cabeza de la importante comunidad de cristianos de Siria, Líbano e Irak.

2.3 Patriarcado de Moscú

El patriarca de Moscú se encuentra al frente de la Iglesia ortodoxa rusa, que es, sin duda alguna, la que cuenta con un mayor número de fieles. Pese a que después de la Revolución Rusa (1917) tuvo que soportar un periodo muy difícil debido a la implantación de un régimen comunista, ocupa el quinto lugar en la jerarquía de iglesias ortodoxas, por detrás del patriarcado de Constantinopla y de los tres patriarcados melquitas.

2.4 Otros patriarcados e iglesias ortodoxas

Otras comunidades ortodoxas son la Iglesia autocéfala de Grecia, la Iglesia autocéfala de Chipre, el patriarcado de Serbia, el patriarcado de Bulgaria, la Iglesia autónoma de Polonia, las iglesias autónomas de la República Checa y Eslovaquia, el patriarcado de Rumania, el patriarcado de Georgia, la Iglesia autónoma de Finlandia, la Iglesia autocéfala de Albania, la Iglesia autocéfala de América, la Iglesia autónoma de China y la Iglesia autónoma de Japón.

3 DOCTRINA

La Iglesia ortodoxa, por medio de sus declaraciones doctrinales y de sus textos litúrgicos, mantiene firmemente que es ella la que sostiene la fe cristiana original, que compartió con la Iglesia de Occidente durante el I milenio de la era cristiana. Reconoce la autoridad de los concilios ecuménicos en los que ambas iglesias tuvieron representación unicolegial. Estos sínodos fueron el I Concilio de Nicea (325), el I Concilio de Constantinopla (381), el Concilio de Éfeso (431), el Concilio de Calcedonia (451), el II Concilio de Constantinopla (553), el III Concilio de Constantinopla (680) y el II Concilio de Nicea (787). Las últimas afirmaciones doctrinales de la Iglesia ortodoxa, como por ejemplo los importantes conceptos que se acuñaron durante el siglo XIV con respecto a la comunión con Dios, son considerados sólo como el desarrollo de la fe original de la Iglesia primitiva.

3.1 Tradición

Una de las características de la Iglesia ortodoxa es su preocupación por mantener una continuidad y una tradición. Pero esto no implica un culto al pasado, sino más bien un sentido de identidad y continuidad con los testimonios apostólicos originales, tal y como se realizaban a través de la comunidad sacramental de cada iglesia local. El Espíritu Santo, cuya gracia se recibe en Pentecostés, es considerado el guía de la Iglesia hacia “la verdad completa” (Jn. 16,13). Se concede la gracia para enseñar y para orientar a la comunidad a ciertos ministros (en especial a los obispos de cada diócesis) o se expresa a través de ciertas instituciones (como los concilios). Sin embargo, puesto que la Iglesia no está formada sólo por obispos o por clérigos, sino también por toda la comunidad laica, la Iglesia ortodoxa defiende la creencia de que “el pueblo de Dios” es el guardián de la fe.

Esta creencia de que la verdad es inseparable de la vida de la comunidad, ofrece las bases para el entendimiento estricto de la sucesión apostólica de los obispos. Consagrados por sus iguales y ocupando el lugar de Cristo en la Última Cena, momento en el que se reúne la Iglesia, los obispos son los guardianes y testigos de una tradición que se remonta de forma ininterrumpida hasta los apóstoles y que unifica a las iglesias locales en la comunidad de la fe.

3.2 Cristo y María

Los concilios ecuménicos del I milenio de la era cristiana definieron las doctrinas básicas del cristianismo sobre los pilares de la Santísima Trinidad, de la Persona única y de la doble naturaleza de Cristo y sus dos voluntades, expresando la autenticidad y plenitud de su divinidad y humanidad. Estas doctrinas están expuestas en forma inequívoca en todas las declaraciones de fe ortodoxas y en sus himnos litúrgicos. Por otro lado, y a la luz de esta doctrina tradicional, basada en la persona de Cristo, la Virgen María es venerada como madre de Dios. Sin embargo, el posterior desarrollo de la mariología y el dogma católico de la Inmaculada Concepción no son admitidos por la Iglesia ortodoxa. Se la invoca por haber sido la persona más cercana al Salvador y, por lo tanto, poder interceder por toda la humanidad caída en pecado. Así, María es considerada una figura muy importante, de lo que dan testimonio sus abundantes representaciones iconográficas.

3.3 Sacramentos

La Iglesia ortodoxa acepta la doctrina de los siete sacramentos, a pesar de que nunca ha habido una autoridad final que haya limitado los sacramentos a este número. El más importante es el de la eucaristía; le siguen el bautismo (que se realiza por inmersión), la confirmación (que sigue al bautismo y se administra por la unción con el crisma), la penitencia, la ordenación sacerdotal, el matrimonio y la extremaunción. Algunos autores medievales incluían otros sacramentos, como la tonsura monástica, el entierro y la bendición del agua.

3.4 Celibato

La legislación canónica ortodoxa permite que hombres casados sean sacerdotes. Sin embargo, los obispos son elegidos entre los sacerdotes célibes o viudos.

4 PRÁCTICAS

Según una crónica medieval, cuando los representantes del gran príncipe de Kíev, Vladimiro I Sviatoslávich (venerado por la Iglesia ortodoxa como san Vladimiro) visitaron en el 988 la basílica de santa Sofía de Constantinopla, no sabían si estaban “en el Cielo o en la Tierra”. La acción más eficaz de la liturgia ortodoxa ha sido su papel de instrumento misionero. Durante los siglos de dominio musulmán en el antiguo territorio del Imperio bizantino, constituyó su principal resorte de supervivencia religiosa. En su origen la liturgia fue creada en lengua bizantina, pero posteriormente se tradujo a muchos idiomas. Pese al tiempo transcurrido, aún conserva formas y textos que datan de los primeros años de la Iglesia cristiana.

4.1 Liturgia

El rito eucarístico que se utiliza con más frecuencia es el atribuido a san Juan Crisóstomo. Existe otra liturgia eucarística que se celebra sólo 10 veces al año, creada por san Basilio. En ambos casos, la oración eucarística de la consagración culmina con la invocación del Espíritu Santo (epiclesis) sobre el pan y el vino. Por eso se considera que el misterio central del cristianismo se realiza principalmente por medio de la oración en el templo y por la acción del Espíritu Santo, antes que por las “palabras institucionales” pronunciadas por Cristo y repetidas de forma emocionada por el sacerdote, como se hace en el cristianismo occidental.

Una de las principales características del culto ortodoxo es la gran riqueza de sus himnos, que van señalando los distintos ciclos litúrgicos. Éstos, utilizados a veces en complicadas combinaciones, son: el ciclo diurno (con himnos de vísperas, completas, el rezo de medianoche, maitines y las cuatro horas canónicas), el ciclo pascual (en el que se incluye el periodo de Cuaresma, antes de Pascua, y los 50 días que separan la Pascua de Pentecostés, que se mantienen a través de todos los domingos del año) y el ciclo annual o santoral (que aporta los himnos para aquellas festividades que son inamovibles y para la celebración diaria de los santos). Este sistema litúrgico fue creado durante el periodo bizantino y ha seguido desarrollándose por medio de la inclusión de más himnos que honran a los nuevos santos (los dos últimos, san Hernán y san Inocencio, dos antiguos misioneros de Alaska).

4.2 Iconos

El arte religioso del cristianismo ortodoxo supone una forma de confesión de fe a través de la representación pictórica y una vía para lograr tener una experiencia religiosa. Se considera que este arte resulta inseparable de la tradición litúrgica. La función principal de estas imágenes religiosas, denominadas iconos (sin precedentes en otras tradiciones cristianas), fue definida tras finalizar el movimiento iconoclasta bizantino en el 843. Los iconoclastas se acogían a la prohibición del Antiguo Testamento de adorar imágenes grabadas y rechazaban los iconos por considerarlos ídolos. Por su parte, los teólogos ortodoxos basaban sus argumentos en la específica doctrina de Cristo que se refiere a la encarnación: en efecto, Dios es, en su esencia, invisible e indescriptible, pero cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, de forma voluntaria asumió todas las características de la naturaleza creada, incluyendo el hecho de poder ser descrito. Por eso, las imágenes de Cristo como hombre confirman la encarnación de Dios. Considerando que la vida divina resplandece por medio de la humanidad de Cristo, resucitada y gloriosa, la función del artista consiste en lograr comunicar el verdadero misterio de la fe cristiana a través del arte. Además, puesto que los iconos representan a Cristo y a los santos, aportan un contacto personal directo con la persona santa en ellos representada, por lo que estas imágenes deben ser objeto de veneración (proskynesis), concepto diferente al de culto (latreia) que es dirigido sólo a Dios. El triunfo de esta concepción teológica sobre la iconoclasia consiguió que se expandiera en gran medida el uso de la iconografía en el ámbito de la Iglesia ortodoxa; también significó una fuente de inspiración para grandes pintores, la mayoría de los cuales trabajó en el anonimato. Algunos de estos trabajos alcanzaron un gran valor, tanto espiritual como artístico.

4.3 Monacato

La liturgia y, hasta cierto punto, el desarrollo artístico ortodoxo están relacionados en forma directa con la historia del monacato. El monaquismo cristiano se inició en Egipto, Palestina, Siria y Asia Menor y, durante siglos, fue un foco de atracción que congregó a la elite del cristianismo oriental. Basado en los tradicionales votos de castidad, obediencia y pobreza, fue tomando distintas formas, oscilando entre la disciplinada vida de los monasterios, como el de Stoudios, en Constantinopla, y el ascetismo eremítico e individual de los hesiquiastas (del griego hesychia, ‘quietud’). Todavía en la actualidad, la comunidad monástica del monte Athos (reconocida como distrito autónomo por la Constitución griega de 1975), en la que habitan más de 1.000 personas repartidas en 20 comunidades de monjes y ermitaños, constituye un testimonio de la permanencia del ideal monástico de la Iglesia ortodoxa.

5 HISTORIA

Debido a que la mayoría de los cristianos orientales que no hablaban griego rechazaron las conclusiones del Concilio de Calcedonia (451) y a que gran parte del área donde había surgido el cristianismo estaba bajo el poder de los musulmanes, los patriarcas de Alejandría, Antioquía y Jerusalén mantuvieron sólo parte de la que había sido su antigua gloria y poder. No obstante, Constantinopla siguió siendo durante casi toda la edad media el centro más importante de la cristiandad oriental. En el año 862 los famosos misioneros san Cirilo y san Metodio idearon un nuevo alfabeto, el glagolítico, que permitió la subsiguiente traducción de las Sagradas Escrituras y la liturgia a las lenguas del grupo eslavo, lo que permitió a muchos de sus pueblos convertirse al cristianismo. Los búlgaros, con su kan Boris I al frente, lo hicieron en el 864, adoptando poco a poco la cultura eslava. Los rusos, durante el reinado del anteriormente citado Vladimiro I, se convirtieron en el 988 y permanecieron bajo la autoridad eclesiástica del patriarcado de Constantinopla hasta 1448. Los serbios recibieron su independencia eclesiástica en 1219.

5.1 Cisma

Después del siglo IV, y cada cierto tiempo, surgieron situaciones de tensión entre Constantinopla y Roma. Después de la caída del Imperio romano de Occidente ante la presión de las invasiones de pueblos germanos en el 476, el papa pasó a ser el único guardián del universalismo cristiano de Occidente. Comenzó, de forma más explícita, a proclamar la primacía de Roma, por haber sido el lugar donde fue martirizado y enterrado san Pedro, a quien Jesús se había referido como la “piedra” sobre la que debía construirse la Iglesia (Mt. 16,18). Los cristianos de Oriente respetaban aquella tradición y al obispo de Roma le reconocían una cierta autoridad doctrinal y moral. Sin embargo, consideraban que los derechos canónicos y privados de las diversas iglesias estaban determinados ya, por encima de cualquier consideración histórica. De este modo, el patriarcado de Constantinopla comprendió que su posición estaba determinada por el hecho de ser el lugar de asentamiento del emperador y del Senado, herederos del Imperio romano en su totalidad.

Las dos interpretaciones de la palabra primacía —“apostólica” en Occidente y “pragmática” en Oriente— coexistieron durante muchos siglos, evitando las posibles tensiones de un modo conciliatorio. Sin embargo, los conflictos posteriores las llevaron a un cisma permanente. Durante el siglo VII, en el reino visigodo de la península Ibérica, en el credo aceptado con carácter universal se interpoló la palabra latina filioque, que significa “y del Hijo”, interpretando el credo así: “Creo... en el Espíritu Santo... que viene del Padre y del Hijo”. En Europa, la interpolación, que en principio fue rechazada por los papas, fue aceptada por Carlomagno (coronado emperador de los romanos en el 800) y por sus sucesores. Más adelante, también fue aceptada en Roma (hacia el año 1014). Sin embargo, la Iglesia oriental consideraba que esta interpolación era una herejía. Además, hubo otros asuntos que también provocaron controversia, por ejemplo, el hecho de ordenar sacerdotes a hombres casados, y el uso de pan sin levadura para la eucaristía. Estos conflictos, considerados menores, eran irresolubles porque ambas partes se hallaban en posiciones contrapuestas sin remisión. El Papado se consideraba a sí mismo el tribunal supremo en asuntos de fe y de disciplina, mientras que los cristianos orientales se aferraban a la autoridad de los concilios, considerando que existía igualdad entre las iglesias locales.

Se considera que los anatemas que fueron intercambiados en Constantinopla en 1054 entre el patriarca Miguel Cerulario y los legados papales, marcaron el inicio definitivo del cisma. Sin embargo, la ruptura fue, en realidad, un distanciamiento paulatino, que comenzó entonces y culminó con el saqueo de Constantinopla realizado por los ejércitos de los cruzados occidentales en 1204.

A finales de la edad media hubo varios intentos de reconciliación, siendo los más importantes las reuniones celebradas en Lyon (1274) y en Florencia (1438-1439), pero ambas fracasaron. Las peticiones pontificias para ejercer la supremacía máxima en el ámbito cristiano no eran conciliables con los principios autonomistas ortodoxos, agravándose aún más estas diferencias religiosas por culpa de malos entendidos culturales y políticos.

Después de la conquista de Constantinopla por el Imperio otomano en 1453, éste reconoció al patriarca de aquella ciudad la calidad de portavoz o representante, tanto religioso como político, de toda la población cristiana bajo su dominio. A pesar de que el patriarcado de Constantinopla siguió manteniendo su primacía honorífica en el seno de la Iglesia ortodoxa, en el siglo XIX acabó su papel ecuménico. Tal acontecimiento se produjo a partir de 1833, cuando fue proclamada la autocefalia de la Iglesia griega. El declive turco fue acompañado de la aparición de iglesias autónomas, tales como la de Rumania (1864), la de Bulgaria (1870) y la de Serbia (1879).

La Iglesia ortodoxa rusa declaró su independencia de Constantinopla en 1448. En 1589 se estableció el patriarcado de Moscú, siendo reconocido de forma oficial por el patriarca Jeremías II de Constantinopla. Tanto para la Iglesia rusa como para los zares, Moscú se había transformado en la “tercera Roma”, heredera de la supremacía imperial de las antiguas Roma y Bizancio. Pero el patriarcado de Moscú casi nunca tuvo la autonomía que alcanzó el patriarcado de Constantinopla durante el Imperio bizantino. Salvo el breve periodo, a mediados del siglo XVII, en el que el patriarca Nikón estuvo al frente de la Iglesia ortodoxa rusa, los patriarcas de Moscú y la Iglesia rusa estuvieron bajo el control absoluto de los zares. En 1721, Pedro I el Grande abolió el patriarcado y, a partir de esa fecha, la Iglesia fue gobernada por la administración imperial. El patriarcado fue restablecido en 1917, durante la Revolución Rusa, pero luego fue perseguido por el régimen comunista. Desde que el gobierno soviético fue haciéndose menos represivo y hasta su caída, en 1991, la Iglesia fue dando señales de una vitalidad renovada. Las distintas iglesias ortodoxas de los países de Europa del Este tuvieron una historia similar, ligada a la paralela implantación en ellos de regímenes comunistas. Su situación mejoró a finales de la década de 1980.

5.2 Relaciones con otras iglesias

La Iglesia ortodoxa siempre se ha considerado a sí misma como la continuación orgánica de la comunidad apostólica y como el sostén de una fe que continúa el mensaje apostólico. Sin embargo, a través de los siglos, los ortodoxos han ido adoptando diferentes posturas con respecto a otras iglesias. En ciertas áreas de confrontación (como las islas griegas y Ucrania durante el siglo XVII), las autoridades que defendían la ortodoxia, como reacción contra el activo proselitismo occidental, declararon inválidos sus sacramentos y exigieron que fueran rebautizados los miembros de las comunidades católicas o protestantes. Incluso en la actualidad, en determinados círculos griegos aún prevalece esta misma actitud de rigidez. Sin embargo, la corriente principal del pensamiento ortodoxo ha ido adoptando una actitud positiva con respecto al movimiento ecuménico contemporáneo. Rechazando siempre el relativismo doctrinal y sosteniendo que la meta del ecumenismo representa la total unidad de la fe, las iglesias ortodoxas se integraron en el Consejo Mundial de las Iglesias en 1948. Antes de conseguir la unidad total, los ortodoxos piensan que es preciso profundizar en una cooperación real entre las iglesias, sin abordar todavía algunos temas doctrinales problemáticos.

En ocasiones, la mayoría protestante que domina el Consejo Mundial de las Iglesias ha manifestado su incomodidad por la participación ortodoxa en este organismo. La postura ecuménica que asumió la Iglesia católica durante el papado de Juan XXIII fue muy bien recibida por la jerarquía ortodoxa y consiguió que se entablaran nuevas y más amistosas relaciones entre ambas iglesias. Hubo representantes de la Iglesia ortodoxa en las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965) y, en 1964, el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras I se reunieron en Jerusalén y revocaron los recíprocos anatemas efectuados por las iglesias católica y ortodoxa en 1054. A la creación de una comisión mixta de ambas comunidades cristianas siguieron hasta once encuentros entre sus líderes entre 1966 y 1981. Una de las más recientes muestras de esta tendencia fue la entrevista que mantuvieron el papa Juan Pablo II y el patriarca Demetrio I. El mayor obstáculo para la definitiva reconciliación es la exigencia del Papado de que sea acatada su autoridad suprema y la infalibilidad del pontífice.
 


De Wikipedia la enciclopedia libre en Español:

Iglesia ortodoxa

 

Iglesia católica apostólica ortodoxa
cruz ortodoxa
Fundador 12 Apóstoles y unificada en el año 325 D.C. por el Primer Concilio Ecuménico en Nicea presidido por el Emperador Constantino I
Deidad máxima Jesucristo, Santa Trinidad
Líder Según la iglesia correspondiente
Tipo Cristianismo
Nombre y número de seguidores Ortodoxos,
225-300 millones[1] [2]
Texto sagrado Biblia
Lengua litúrgica Griego, eslavo eclesiástico, lenguas nacionales
Sede Según el patriarcado correspondiente
País con mayor número de ortodoxos Bandera de Rusia Rusia (más de 80 millones)[3]


La Iglesia católica apostólica ortodoxa es una comunidad cristiana, cuya antigüedad, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una ininterrumpida sucesión apostólica. Es la tercera de las tres grandes iglesias o comunidades cristianas, después de la Iglesia católica romana y el conjunto de iglesias protestantes, y cuenta con más de 225 millones de fieles en todo el mundo.[1] [2]

La Iglesia ortodoxa se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo (esto lleva a ciertas tensiones con iglesias orientales unidas a Roma). Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados "ecuménicos", que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Tras varios desencuentros y conflictos, la Iglesia católica ortodoxa y la Iglesia católica romana se separaron en el llamado "Cisma de Oriente y Occidente", el 16 de julio de 1054. El cristianismo ortodoxo se difundió por Europa oriental gracias al prestigio del Imperio bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.

La Iglesia ortodoxa está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas, que sólo reconocen el poder de su propia autoridad jerárquica; por ejemplo, del Patriarca de Alejandría, de Antioquía, de Constantinopla, etc.

Contenido

Geografía

Distribución de la ortodoxia en el mundo por países:

      Religión dominante
      Religión minoritaria importante (sobre el 10%)

En la actualidad, el cristianismo ortodoxo es la religión dominante en Bielorrusia, Bulgaria, Chipre, Georgia, Grecia, Montenegro, Moldavia, la República de Macedonia, Rusia, Rumania, Serbia y Ucrania.

Hay comunidades grandes en Kazajistán (44% de la población), Letonia (35%), Bosnia-Herzegovina (31%), Estonia (25%), Albania (20%),[4] Kirguistán (20%), Líbano (10%),[5] Uzbekistán (9%), Turkmenistán (9%), Croacia (4,4%), Lituania (4.1%),[6] Uganda (4%)[7] y Cisjordania. Debido a la emigración,[8] existen también comunidades importantes en Alemania, Argentina,[9] [10] Australia,[11] Canadá, Chile,[12] España,[13] Estados Unidos, Francia,[14] Gran Bretaña e Italia.

Doctrina

El icono de "La Trinidad del Antiguo Testamento", pintura de Andréi Rubliov, comienzos del siglo XV.

Salvación

Según los cristianos ortodoxos, el hombre fue creado en perfecta comunión con Dios, pero se alejó de Dios por el pecado. La salvación de las torturas infernales después de la muerte y la adquisición de la vida eterna se realizó por Jesucristo tras su Encarnación y la unión en Él de dos naturalezas: la divina y la humana, corrupta por el pecado original. Esa unión llevó a la transformación de la naturaleza humana en el proceso de Su resurrección. O sea, al pasar ese proceso gracias a la parte divina, la parte humana recibió nuevas cualidades que no podía adquirir por sí misma. Desde entonces todo ser humano lleva ese potencial de transformación y obtenimiento de la vida eterna que se revela, si cree que Jesucristo es el Salvador y sigue Su doctrina original expuesta en los trabajos de apóstoles, evangelistas y padres de la iglesia.[15]

La Trinidad

La doctrina de la Iglesia ortodoxa, con respecto a la Trinidad, se encuentra resumida en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. Los cristianos ortodoxos creen en un solo Dios, a la vez uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, de una sola naturaleza e indivisible. La Santísima Trinidad son tres personas distintas e inconfundibles, cada una de las cuales es una hipóstasis de la Trinidad, que comparte una misma esencia, increada, inmaterial y eterna. Al explicar la relación de Dios con su Creación, los teólogos distinguen la esencia eterna de Dios de sus "energías increadas", aunque se advierte que dicha distinción es artificial y no hay división posible en Dios. Tanto las energías como la esencia son, de forma inseparable, Dios. La distinción es usada por los teólogos para explicar cómo Dios puede ser al mismo tiempo trascendente (su "esencia" se mantiene fuera e infinitamente distante de su creación) e inmanente, interviniendo en su creación (sus "energías increadas" interactúan con su creación). Es también en sus energías como llegamos a distinguir las tres personas de la Trinidad.

Tradición

La Iglesia ortodoxa, según su tradición, se considera la continuación de la iglesia establecida por Jesús y sus apóstoles. La constancia e inmutabilidad de los dogmas de la doctrina cristiana original se consideran una de las virtudes principales de dicha iglesia. Se supone que cualquier cambio considerable de la doctrina se puede hacer sólo por medio de un Concilio Ecuménico, o sea de todo el mundo cristiano, una cosa no hecha en la Iglesia ortodoxa ya por muchos siglos desde el cisma con la Iglesia romana, la cual por su parte ha continuado convocando concilios ecuménicos, unida bajo la autoridad del Papa de Roma.

Al igual que la Iglesia católica romana, la Iglesia ortodoxa posee la autoridad de canonizar o beatificar. Cuando alguna de las iglesias ortodoxas autocéfalas engruesa su santoral, ella obligatoriamente avisa sobre eso a todas las demás iglesias hermanadas.

Tanto como la Iglesia católica romana, la Iglesia católica ortodoxa considera suya toda la historia de la iglesia precismática. Por eso, la mayoría de los santos católicos precismáticos occidentales siguen siendo santos de la Iglesia ortodoxa, por ejemplo, santa Mónica, san Lorenzo, san Hermenegildo, etc.

Jerarquía

El cabeza de la iglesia en su totalidad se considera Jesucristo, mientras que los cabezas de las iglesias autocéfalas, Patriarcas, se tratan como iguales, pero respetando el honor del Patriarca de Constantinopla de ser el "primus inter pares", el título que significa supremacía meramente simbólica. Esa igualdad diferencia la Iglesia católica ortodoxa, presidida por los Patriarcas, de la Iglesia católica romana, cuyo cabeza, el Papa, poseyó el título de primus inter pares antes del Gran Cisma.

El cargo de Patriarca de Constantinopla actualmente lo ocupa Bartolomé I. Dicho Patriarca, siendo líder simbólico honorífico del mundo cristiano ortodoxo, presidía los concilios ecuménicos ortodoxos.

Las sedes de los Patriarcas, por su mayor parte, se encuentran en las capitales de los países, cuyas iglesias ortodoxas nacionales ellos presiden. La sede del Patriarca Ecuménico se encuentra en Constantinopla, o sea Estambul, Turquía, en el barrio de Fanar.

La aparición, o sea independización legítima, canónica, de una nueva Iglesia ortodoxa es posible sólo con su reconocimiento por todas las iglesias ortodoxas hermanadas (término usual no canónico). Las Iglesias no reconocidas no se consideran parte de la comunión de iglesias ortodoxas canónicas, herederas de la tradición apostólica y de la gracia de Dios, transmitida con una línea de los sacerdotes nunca interrumpida desde el día de Pentecostés.

Historia

Los padres del Primer Concilio Ecuménico (el año 325) con el texto del Credo.

Entre los siglos VIII y XI se produjo la definitiva maduración de la Iglesia ortodoxa griega en torno a la figura del patriarca de Constantinopla. Los otros patriarcados orientales reconocidos en el Concilio de Calcedonia del año 451 (Alejandría, Antioquía, Jerusalén), habían perdido importancia al ser sometidos sus territorios en el dominio islámico, y las relaciones con Roma eran lejanas, aunque todavía frecuentes, al estar situada esa ciudad, desde el punto de vista bizantino, en la periferia del mundo civilizado.

Cruz ortodoxa. El travesaño inclinado simboliza en su parte elevada al "Buen Ladrón" y en su parte baja al "Mal Ladrón".

El Papa parecía más atento a lo que ocurría en la nueva cristiandad occidental, aunque todavía, mientras duró el dominio imperial en el exarcado de Rávena, varios Papas fueron de origen griego o sirio. La mayoría de los Papas precismáticos considerados santos por la Iglesia católica romana también lo siguen siendo para la Iglesia ortodoxa, por ejemplo, Clemente I, Martín I, Agapito I, etc.

El episcopado oriental reconocía al obispo de Roma un primado de honor pero entendía que las decisiones doctrinales y disciplinarias debían de ser tomadas por los Patriarcas conjuntamente o en un concilio general, ecuménico, y nunca abandonó lo esencial de esta postura, incompatible con el auge de la primacía romana y su evolución desde la segunda mitad del siglo VIII.

Roma, por su parte, no estaba dispuesta a aceptar la rivalidad imperial a que estaba sujeta la iglesia en el Imperio bizantino con su idea de "sinfonía" entre el poder del Emperador y el Patriarca; sólo entendiendo esta diversidad de puntos de vista, se pueden comprender las razones que acabaron separando a las dos iglesias, más, incluso, que sus divergencias dogmáticas y de uso litúrgico, aunque a través de ellas se manifestaban maneras distintas de entender la religiosidad: uso de lenguas diferentes, calendarios litúrgicos y, en parte, santoral específicos, sensibilidad especial respecto al culto a los iconos, cánones también diversos. Buen ejemplo de eso, son las actas del Concilio Quinisexto (año 692), que el Papa de Roma denegó aprobar, aunque sus legados en Constantinopla lo firmaron, pero que a la vez son "una de las bases esenciales del Derecho canónico bizantino" (Ducellier) en cuestiones importantes, tales como el celibato sacerdotal.

De hecho, los últimos Concilios Ecuménicos que se celebraron en Oriente y en los que estaban presentes los legados del Papa fueron los de Nicea en el año 787 y Constantinopla en el 869. Después se restañó la ruptura producida por el enfrentamiento entre el Patriarca constantinopolitano Focio y el Papa Nicolás I. En lo sucesivo, la Iglesia bizantina y las que se crearon a partir de ella se organizaron mediante sus propios concilios o sínodos.

Organización

Catedral de la Resurrección del Señor de la Iglesia ortodoxa japonesa en Tokio.

Iglesias autocéfalas

Existen catorce (o quince, según el estatuto que se reconozca a la Iglesia ortodoxa en América) iglesias ortodoxas autocéfalas, es decir, que poseen la capacidad de nombrar sus propios obispos (incluyendo el patriarca, arzobispo o metropolitano que encabeza la iglesia) y de resolver sus problemas internos sin acudir a ninguna autoridad superior. Aunque actúan de forma independiente, las iglesias autocéfalas se encuentran en comunión entre sí y forman la Iglesia "Una, Santa, Católica y Apostólica".

Las iglesias ortodoxas autocéfalas más antiguas son:

Las cuatro corresponden con cuatro de los cinco patriarcados primitivos (el primer patriarcado era el de Roma que se separó de los otros 4 en 1054).

Véase también: Pentarquía

Actualmente las siguientes iglesias también tienen el rango de patriarcados:

Las siguientes iglesias están dirigidas por un arzobispo o por un metropolita.

Aunque en su nombre llevan un marcado carácter nacional, las iglesias ortodoxas no tienen índole nacionalista. Es decir, independientemente de su origen étnico o autoidentificación con una de esas iglesias los fieles pueden participar la vida parroquial de cualquiera de ellas gracias al estatus canónico común de las iglesias hermanadas, lo que se practica ampliamente por los emigrantes.

Iglesias autónomas

Otras iglesias con cierta autonomía en asuntos internos pero que forman parte de alguna de las iglesias antes citadas son:

  • Dependientes del Patriarcado ecuménico de Constantinopla:
  1. Iglesia ortodoxa finesa
  2. Iglesia ortodoxa estonia (su autonomía no es reconocida universalmente)
  3. Iglesia ortodoxa carpato-rutena americana[16]
  4. Iglesia ortodoxa ucraniana de los EE.UU.[17]
  5. Iglesia ortodoxa ucraniana del Canadá[18]
  • Dependientes del Patriarcado de Jerusalén:
  1. Iglesia ortodoxa de Monte Sinaí
  • Dependientes del Patriarcado de Moscú y toda Rusia:
  1. Iglesia ortodoxa rusa fuera de Rusia
  2. Iglesia ortodoxa letona
  3. Iglesia ortodoxa moldava
  4. Iglesia ortodoxa japonesa (su autonomía no es reconocida por el Patriarca Ecuménico)
  5. Iglesia ortodoxa china (su autonomía no es reconocida por el Patriarca Ecuménico)
  6. Iglesia ortodoxa ucraniana (su autonomía no es reconocida universalmente)
  • Dependientes del Patriarcado de Bucarest:
  1. Iglesia metropolitana de Besarabia (canónica, pero su legitimidad no es reconocida universalmente)

Iglesias no canónicas

Existen numerosas iglesias ortodoxas autoproclamadas que no están en comunión con Constantinopla, ni con los otros patriarcados y no son reconocidas como tales Iglesias por la comunión ortodoxa, por la Iglesia católica, ni por la mayoría de las iglesias reformadas. Son iglesias por su mayor parte de un marcado carácter nacionalista, que han surgido del intento de secesión de su iglesia originaria. Entre tales se destacan:

Otras iglesias relacionadas

La Iglesia ortodoxa copta, la Iglesia apostólica armenia y otras antiguas iglesias orientales, así como los viejos creyentes rusos, por motivos doctrinales tampoco son parte de la comunidad de las iglesias hermanadas que forman la Iglesia católica apostólica ortodoxa, aunque ésa mantiene buenas relaciones con las denominaciones cristianas sobredichas.

Diferencias teológicas entre la Iglesia católica ortodoxa
y la Iglesia católica romana

En resumida síntesis, entre las dos confesiones pueden observarse tanto diferencias de organización, como diferencias doctrinales y teológales. A pesar de que son numerosas, entre ellas se destacan tales como:

Diferencias doctrinales

  • La Iglesia ortodoxa rechaza la adición del “Filioque” en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano, aprobada por la Iglesia católca romana, por lo que no admite la procedencia del Espíritu Santo del Padre y el Hijo, sino únicamente del Padre.
  • La Iglesia ortodoxa considera que la consagración del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la misa se efectúa por el Prefacio, las Palabras del Señor y la Epíclesis y no tan solo por las Palabras del Señor (las palabras dichas por Cristo en la Última Cena), la Iglesia católica romana, por su parte, enfatiza en las palabra pronunciadas por el sacerdote en persona de Cristo Cabeza, confesando que la transubstanciación ocurre por la virtud de las palabras de Jesús y la acción del Espíritu en la Epíclesis.
  • La Iglesia ortodoxa sostiene que la Virgen María fue concebida en pecado original como las demás criaturas. La Iglesia católica, por definición del Papa Pío IX, en el año 1854, proclamó dogma de fe la Inmaculada Concepción, o sea, que Ella desde el primer instante de su ser personal, estuvo libre de todo pecado.
  • A diferencia de la Iglesia católica romana, la Iglesia ortodoxa no acepta la figura de la Virgen María como corredentora, a pesar de su veneración particular.
  • La Iglesia ortodoxa niega la existencia del purgatorio por considerar insuficientes[21] [22] [23] para aprobarlo las indicaciones bíblicas puestas como una base de la aserción por los católicos romanos. Sin embargo, se reza por las almas de los difuntos al igual que en la Iglesia católica romana.

Diferencias de la organización

  • La Iglesia ortodoxa enseña que las decisiones de un Concilio Ecuménico son superiores a las decisiones de cualquier jerarca eclesiástico. Así mismo, no admite la infalibilidad del Obispo de Roma en ningún caso.
  • La Iglesia ortodoxa sólo admite 7 concilios ecuménicos. La Iglesia romana 21.
  • La Iglesia ortodoxa no admite la supremacía universal de derecho del Papa de Roma sobre toda la iglesia cristiana. Todos los obispos son iguales. Sólo reconoce una "primacía de honor" (primus inter pares).
  • En la Iglesia ortodoxa el ministro ordinario del Santo Crisma es el sacerdote; en la Iglesia católica lo es el obispo, y el sacerdote sólo extraordinario.
  • En la Iglesia ortodoxa se pueden ordenar hombres casados con una mujer de buena reputación, de tal forma que hay diáconos y presbíteros casados, mientras que otros clérigos, tradicionalmente aquellos con votos monacales, deben ser hombres célibes. Una vez ordenados no se pueden casar, o volver a casar, si es el caso. Los obispos, a partir de la Edad Media, son elegidos de entre los monjes. En la Iglesia católica romana funciona de la misma manera para los ritos orientales en cuanto al celibato, pero no en el rito latino, donde todos los clérigos, sin excepción, deben ser célibes.
  • La Iglesia ortodoxa no tiene (y no admite) ordenes, ni congregaciones. La forma de que un feligrés desee hacer votos de vida consagrada es por medio de los monasterios o los sketes.
  • La Iglesia ortodoxa oficialmente tiene lenguas vernáculas como lenguas litúrgicas desde mucho más temprano (siglo IX) que la Iglesia católica romana (siglo XX). En 867 el Papa Adriano II le otorgó una bula por la que se reconocía el uso del antiguo eslavo en la liturgia, elevándole también al iniciador de ello, san Metodio, a la ordenación episcopal.[24]

[editar] Otras diferencias

  • En la Iglesia ortodoxa no se admiten las imágenes tridimensionales para veneración, como las estatuas de santos, sino únicamente imágenes planas, o bidimensionales, tales como pinturas o mosaicos, tradicionalmente llamados iconos. Las esculturas o bajorrelieves que se encuentran en el interior de los templos ortodoxos son de carácter sólo ornamental.
  • La liturgia ortodoxa no utiliza instrumentos musicales, sólo la voz humana. No se usa el canto gregoriano, como abunda en el catolicismo romano.
  • Aunque en las liturgias ortodoxas se suele rezar por el ejército militar de su propio país, la Iglesia ortodoxa nunca organizó cruzadas. La Iglesia católica romana apoyó en ocasiones la invasión y conquista de tierras cristianas ortodoxas por los denominados cruzados (véase El saqueo de Constantinopla, Cruzadas Bálticas).[25] [26]
  • La Iglesia ortodoxa no practicó la venta de las indulgencias.[27]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

 


De: http://www.christ-the-saviour.org/page/page/5153250.htm

Iglesia Ortodoxa

¡Bienvenido! ¡Cristo está entre nosotros! ¡Está y siempre estará!
 

¿Que es la Iglesia Ortodoxa?

La Iglesia Ortodoxa es: evangélica pero no protestante; Es ortodoxa pero no judía; Es católica pero no romana; No es denominacional..... Es Pre-denominacional. Ha creído, enseñado, preservado, defendido y muerto por la Fe de los Apóstoles desde el día de Pentecostés.

Debajo está un artículo corto, junto con los acoplamientos que le llevarán a la varia información sobre la iglesia cristiana ortodoxa. Tenemos por lo menos un servicio linguístico español cada semana. La información del contacto está también abajo. ¡El dios de mayo le bendice!

Servicios próximos en español:


También tenemos servicios linguísticos ingleses diarios. Vea "Schedule of Services" para un calendario completo de servicios.


Qué es la Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa?

“Me hallan los que madrugando me buscan" (Prov. 8.17)

Usted quizás haya oído mencionar a la Iglesia Ortodoxa. ¿Qué es la Iglesia?

Hace ya casi dos mil años, Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra y fundó la Santa Iglesia, a través de sus Apóstoles y discípulos, para la salvación de la humanidad. Las enseñanzas de los Apóstoles y la Iglesia se esparcieron grandemente en los siguientes años. Muchas iglesias locales fueron fundadas, y todas estaban unidas en la fe, la liturgia y la participación en los sacramentos.

Al grupo de Iglesias fundadas por los Apóstoles mismos pertenecen los cinco Patriarcados históricos de Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Luego fueron fundadas las de Sinaí, Rusia, Grecia, Rumania y muchas más.

Todas estas iglesias son independientes en su administración, pero están en completa unión una con otra, con una excepción, la de Roma, que se separó de las otras en 1054 A.D., y desde entonces ha añadido nuevos dogmas. En materias de fe, doctrina, tradición, liturgias y servicios, estas otras iglesias son exactamente iguales. Decimos que están en comunión plena.

No obstante el idioma diferente, de cada una, estas iglesias existen en comunión y juntas constituyen y se llaman la SANTA IGLESIA CATÓLICA ORTODOXA (del Griego: ortos- lo correcto, doxa – doctrina, culto, adoración).

Las enseñanzas de la Iglesia se derivan de dos fuentes(que en realidad son una): Las Santas Escrituras y la Santa Tradición. Como dice el Evangelio según San Juan:

“Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir.” (San Juan 21,25)

Estas “otras muchas cosas” fueron transmitidas oralmente por los Apóstoles y han llegado a nosotros en la Sagrada Tradición. La fe y la doctrina de la Iglesia Ortodoxa se encuentran en las Escrituras(la parte de la Tradición, selecta de entre muchos libros por la Iglesia), los Decretos de los Concilios Ecuménicos(los que han sido aceptados por toda la Iglesia), y en los escritos de los Padres de la Iglesia.

Creemos que el Señor Jesucristo es verdaderamente Dios, el Salvador, e Hijo engendrado de la misma esencia que el Padre antes de todos los siglos; y también verdaderamente Hombre, igual a nosotros en todo, menos el pecado. Creemos que por nuestra salvación El nació de una virgen, a quien llamamos Deípara (es decir, la que dio a luz a Dios; ver San Lucas 1,43). Creemos que el Espíritu Santo procede del Padre (ver San Juan 15,26), quien es el único origen de la Santísima Trinidad. (Decir que el Espíritu Santo procede también del Hijo sería postular dos orígenes en la Trinidad y negar la Unidad de Dios abandonando así la Santa Tradición. Los Tres son Uno porque tanto el Hijo como el Espíritu tienen su origen en el Padre, uno engendrado y el otro procediendo).

Los cristianos ortodoxos adoramos a Dios en Trinidad(ver San Mateo 28,19) y honramos a los Santos, pidiendo su intercesión(no mediación) ante Dios. (ver Proverbios 15,29; Números 11,2). Entre los Santos el lugar principal es de la Deípara, pues a través de Ella Dios vino a nosotros(ver San Lucas 1,48). De acuerdo al Séptimo Concilio Ecuménico (año 787) el cual confirma esta antigua práctica, veneramos los íconos, no por sí mismos, sino como representaciones de Cristo y los Santos. (Nos enseña San Juan de Damasco que “Si Dios tomó forma física, se le puede representar físicamente”). Reconocemos siete “misterios” o sacramentos. El Bautismo y la Crismación son los medios de entrar en la Iglesia. Sin morir al hombre antiguo y ponerse el nuevo en el Bautismo no podemos heredar el Reino de Dios. En la Eucaristía participamos del verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo, para la remisión de los pecados y la vida eterna. En la Confesión Cristo nos da, a través del confesor, el perdón de nuestros pecados.

(Al pecar, ofendemos no sólo a Dios, sino también a la Iglesia, el cuerpo de Cristo, del cual somos miembros. Por lo tanto tenemos que pedir perdón ante un ministro de la Iglesia). Estos tres sacramentos son esenciales para la vida espiritual y la deificación de todo cristiano. Por la imposición de manos de un obispo, la Gracia Divina desciende sobre el que es ordenado y lo capacita para ser sacerdote y repartir esta Gracia, que es participación en la vida misma de Dios.

(El hombre no puede participar en la esencia de Dios, pero según nos enseña San Gregorio Pálamas, puede participar en las “energías” o manifestaciones externas de Dios, que son parte de Dios, como los rayos del sol son parte del sol. Esto no se considera posible en el Occidente Cristiano, donde lo mayor que puede esperar el cristiano es evitar la condenación en el infierno, después de purgar sus faltas. La Iglesia Ortodoxa en sus miembros espera “deificación”, verdadera unión con Dios(ver 1 Corintios 15,51 y 2 Corintios 3,18), un proceso dinámico y gradual que dura toda la vida y no sólo se decide al morir). A través del sacramento de la Ordenación, la Iglesia Ortodoxa ha tenido sucesión apostólica, en continuidad plena histórica y doctrinal, sin interrupción desde el día de Pentecostés. La Gracia Divina santifica la unión de un hombre y una mujer en el santo matrimonio, como Cristo bendijo la boda de Caná(San Juan 2,1-11) por su presencia y su primer milagro. Las dolencias del cuerpo y alma son curadas por el sacramento de la Santa Unción(Santiago 5,14).

Estas son, muy brevemente, algunas de las características de la Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. Es UNA porque Nuestro Señor fundó sólo una Iglesia. Es Santa por estar Unida a su Única Cabeza, Jesucristo, y por la operación del Espíritu Santo. Es CATÓLICA porque no conoce límites de lugar o tiempo. Es APOSTÓLICA porque fue fundada en los Apóstoles y mantiene sin cambio sus enseñanzas, escritas y orales. Y es ORTODOXA porque cree y enseña lo correcto, es decir frente a las innovaciones y desviaciones doctrinales permanece fiel en todas sus propiedades (Una, Santa, Católica y Apostólica) lo cual definimos y abreviamos como ORTODOXA.

La Iglesia Ortodoxa admite que hombres casados sean ordenados sacerdotes (el Patriarcado de Roma seguía esta practica pero la cambio en el siglo XXI después de su separación de la Iglesia, nuestra practica sigue la enseñanza de los Santos Apóstoles, ver Primera epístola a Timoteo capítulo 3), sin imponer arbitrariamente el celibato sacerdotal. El que un hombre tenga vocación al sacerdocio no quiere decir que necesariamente Dios le dé vacación al celibato también. La Iglesia Ortodoxa admite en ciertos casos, cuidadosamente examinados por el obispo, el divorcio y segundas nupcias. Sin embargo, lo ideal es que el matrimonio dure hasta la muerte, pero los cónyuges son humanos y la Iglesia, aunque condena el divorcio comprende que somos débiles e imperfectos y no se ciega al imponer la ley. Los hijos son el fruto del amor de los padres y no se deben evitar a no ser por una razón grave. La Iglesia se opone vehementemente al aborto, toda criatura es un regalo de Dios y por consecuencia la vida es sagrada.

Esta es la Iglesia Ortodoxa, fiel a su Fundador y transmitiendo su mensaje al mundo(desde al año 33 A.D.) por veinte siglos sin añadir ni quitar.


¡Gloria a Dios por todo!



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