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Reposo de Dios

¿Qué es el reposo? Pablo dijo: “Mas de ninguna cosa hago caso” (Hechos. 20:verso 24), “Ninguna de estas cosas me mueve” (versión King James). Lo cual es reposo. La sunamita con su hijo muerto confesó, “Paz”, “Está bien” (en 2° de Rreyes. 4:verso 26; versión King James).


 

 

Sus ojos estaban en la promesa no en las circunstancias. Eso es reposo. Pablo y Silas pudieron cantar en la cárcel a media noche. Eso es reposo. Cristo nunca habló de sus sufrimientos en la cruz, sino intercedió por nosotros. Eso es reposo. 

Cada vez que el pueblo de Dios aprendió el reposo, también Dios obró. Porque cuando nosotros descansamos, Dios obra, mas cuando nosotros trabajamos (en nuestro esfuerzo propio, en ansiedad, moviéndonos en vez de confiar), Dios reposa. Daniel reposó en el foso de los leones. Los tres jóvenes hebreos reposaron en el fuego. Aún aquellos que murieron como mártires lo hicieron en reposo, y miren cómo Dios obró para multiplicar la semilla sembrada.

El Reposo tiene tres aspectos generales para el creyente:

En primer lugar hay un Reposo para el espíritu. La Palabra nos dice “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. Esto sucede cuando nuestro espíritu recibe a Cristo.

En segundo lugar hay un Reposo para el alma. Como leemos en Mateo 11. Verso 28 y 29 que dice:  “Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Cuando nuestras almas se someten cada día al yugo de amor de Cristo.

En tercer lugar hay un reposo para el cuerpo. Esto se muestra en apocalipsis 14 verso 13 que dice: “Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen”

 

 

 

¿Cómo entramos a este reposo?

Primeramente debemos tener Fe en la Palabra de Dios. Dios no está limitado a nuestros cinco sentidos. Israel no entró a su reposo de Canaán porque ellos limitaron a Dios el Salmo 78, verso 41 nos dice  “... y ponían límite al Santo de Israel”. La palabra  “Limitaron” literalmente significa “horizontar”. Ellos trataron de meter a Dios dentro de su cajita de cinco sentidos. Todo el tiempo, el Señor quería levantarlos a través de la fe en su Palabra a los lugares celestiales, al Trono de la Gracia. Así que fe en la Palabra trae reposo.

La segunda forma de encontrar reposo es Cesar del esfuerzo propio. Es claro que al aferrarnos a nuestros problemas que es cuando no  cesamos de obrar en nuestro propio esfuerzo o estar con preocupaciónes eso impide a nuestras vidas reposar. En otras palabras, cualquiera que se apoya en el polo del esfuerzo propio, al tratar de ayudar a Dios, nunca se sostendrá del otro polo, el del reposo; pues están muy separados. 

    Así como Job había determinado asirse de su justicia, sus buenas obras, como una base para que Dios lo bendijera, y casi muere. Sin embargo, cuando él la soltó, un cuadro del calvario, se dio cuenta que todo era por gracia, entonces vino su reposo, (Job 27:6; 33:24).

    Otros a través de preocupaciones se aferran a sus problemas. “Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Dios no tiene problemas. Así que cuando David estaba cargado con preocupaciones en el desierto, él aprendió un secreto. Si empezaba a alabar a Dios en vez de murmurar, lo que parecía ser un problema sería sólo una prueba de fuego. El fuego quemó en él sólo aquello que necesitaba ser quemado. El oro fue purificado.  

1.    Vida en el Espíritu. La vida en el Espíritu es un secreto de reposo. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo. A los cuales él dijo: Éste es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oír” (Is. 28:11,12). “Abundante lluvia esparciste, oh Dios a tu heredad; y cuando se cansó tú la recreaste”. (Sal. 68:9).

2.    Armonía a través del ministerio del cuerpo. Armonía a través del ministerio del cuerpo trae reposo. Un pez está muy inquieto, al estar fuera del agua, e intenta regresar a su ambiente. Cuando uno encuentra su lugar en el cuerpo de Cristo (cada miembro tiene un ministerio particular) entonces, halla reposo. Un hueso fuera de su coyuntura, si pudiera hablar diría “amén” a esto. 

3.    Sumisión. El Reposo viene a través de la sumisión, primero al señorío de Cristo y, por extensión, a sus ministerios. Es razonable que cuando una oveja se somete al buen pastor, quien sabe donde están los verdes pastos, ese reposo al final le espera. 

4.    Crecimiento. El crecimiento trae reposo. Aquí viene un joven en un desvencijado carro. Como escuchas, casi se voltea en la esquina. De repente, frena de golpe, sale y azota la puerta del carro para cerrarla. Nerviosamente se acerca a donde tú estás en la puerta. Se para dos segundos en un pie, después se balancea sobre el otro. Alguien dice: “Denle tiempo y se asentará”. Solamente nuestros “tiempos” pueden ser acelerados a la madurez si estamos siguiendo a Cristo de todo nuestro corazón. Algunas áreas en nuestra personalidad (estructuras edificadas que necesitan ser derrumbadas), pueden encontrar reposo únicamente a través del crecimiento en gracia.

5.    La presencia del Señor. El Reposo viene cuando tú reconoces la presencia del Señor. “Confiad. Yo soy; no tengáis miedo”. Cristo dijo a sus discípulos, cuando en medio de la noche tormentosa la barca casi se hundía. Ellos pensaron que era un fantasma. La tormenta cesó. Reposo. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará (hará rectas) tus veredas”. (Pr. 3:6). “Enderezará” suena como si antes hubieran estado torcidas.

 

Leyes del reposo.
Mt. 11:28-30.

1.    Viniendo a Jesús. Anchura. Recibe a todos.

2.    Llevar su yugo, los discípulos. Longura. Un camino de justicia.

3.    Aprended de mí, el conocerle. Profundidad. Calidad, un proceso.

4.    Hallaréis descanso, con Él. Altura. En su Trono.
 

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